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  • pantano guadalest Vacaciones

    Todas las ventajas de viajar a Alicante en temporada baja

    Hotel Vivood escapda romantica
    Tiempo de lectura: 4 minutos

    Viajar es uno de los grandes placeres que disfrutamos las personas y una buena oportunidad para descubrir nuevos lugares.

    No hace falta organizarlo con demasiado tiempo ni buscar destinos alejados; a veces lo más maravilloso lo tenemos a dos pasos. En nuestro propio país encontramos espacios naturales tan atractivos como los que esconde la montaña de Alicante.

    Tampoco hay por qué seguir a la mayoría, pudiendo ser más originales e irnos de vacaciones en temporada baja.

    Cada vez son más las personas que optan por esta opción, desmarcándose así de las fechas típicas. Si tú también te decantas por los viajes fuera de temporada pronto verás todas las ventajas que tiene. ¿Quieres conocerlas? ¡No te pierdas ni una de ellas!

    La comodidad de viajar en temporada baja

    Fuera agobios, adiós aglomeraciones y poder pasear tranquilamente sin ir esquivando otros turistas. Ese podría ser el resumen, en rasgos generales, de la comodidad que ofrece al visitante cualquier destino en temporada baja.

    No siempre resulta fácil acercarse y pararse a contemplar con tranquilidad alguno de los monumentos o espacios más visitados. De hecho, son pocas las veces que podemos hacerlo sin estar rodeados de una gran cantidad de gente.

    Por eso, viajar fuera de temporada alta es todo un lujo que nos permite disfrutar mucho más de cada minuto. Tiempo de calidad para recorrer los espacios a nuestro ritmo, permitiéndonos que nos fijemos en todos los detalles. Tiempo también para poder tomar una fotografía con el encuadre que queremos para guardar como recuerdo especial.

    En definitiva, la temporada baja nos regala tiempo de calidad para exprimir al máximo nuestras vacaciones y relajarnos verdaderamente.

    castell de guadalest

     

    Mayor disponibilidad en hoteles, restaurantes y otros servicios

    La temporada baja trae consigo también otro beneficio de gran valor como es la alta disponibilidad. En algunos espacios turísticos el cupo de visitantes es muy limitado y las visitas guiadas casi siempre están completas. También sucede a menudo que el hotel o el restaurante al que queremos ir ya no está disponible.

    No siempre contamos con tiempo suficiente para organizar el viaje con tantos meses de adelanto. Si no somos extremadamente previsores, podemos quedarnos sin plaza para el horario o día que queremos, pudiendo resultar muy frustrante.

    Sin embargo, cuando reservamos en un periodo de menor afluencia de turistas, nos encontramos un panorama bastante distinto. Resulta más sencillo tener disponibilidad para las fechas deseadas y además con un mayor número de opciones. Lo mismo pasa con los accesos a atracciones, museos o lugares de interés para los que se requiera adquirir una entrada.

    Conseguir mesa en alguno de los mejores restaurantes de la zona donde probar buena comida resulta posible. Al tener menos clientes, el servicio también suele realizarse con mayor esmero y una atención más personalizada si cabe.

     

    Temporada baja, precios también a la baja

    En temporada alta, como hay mucha demanda, algunos servicios y negocios disparan sus precios, lo que coloquialmente conocemos como “hacer el agosto”.

    En el resto de meses del año ocurre lo contrario, por lo que podemos aprovechar mejor el presupuesto con el que contamos. Incluso irnos de vacaciones en temporada baja nos da la posibilidad de alargar nuestra estancia sin sobrepasar los gastos fijados.

    huésped coge llave habitación Hotel VIVOOD

    Tener el mismo servicio y calidad por un menor importe es otro incentivo más para alejarnos del camino marcado. ¿Por qué pagar de más cuando puedes obtener lo mismo por un precio más ajustado?

    También es una buena excusa para tener las vacaciones que siempre habíamos querido pero que no nos podíamos permitir. Es un momento perfecto para darnos esos caprichos con los que soñamos sin preocuparnos en exceso por nuestra economía. La ocasión perfecta para disfrutar de unos días de desconexión con todo lo que nos apetezca.

     

    El buen clima en Alicante para unas vacaciones en temporada baja

    No sólo el verano tiene por qué ser el momento perfecto para conocer algo más de Alicante y sus alrededores. El calor sofocante del verano puede reducir nuestras energías y hacernos sentir más cansados para muchas cosas.

    Por eso, elegir otra época del año es una alternativa más que interesante para conocer muchos de los espacios alicantinos. Alicante tiene la suerte de encontrarse en una zona en la que no se da ni calor ni frío extremo.

    Cuenta con una temperatura privilegiada en la que los meses de invierno, entre diciembre y febrero, el clima es templado. Tampoco hay por qué preocuparse por las lluvias, ya que suelen ser escasas todo el año y de manera puntual.

    En temporada fresca, entre los meses de noviembre y marzo, la media suele estar en los 17ºC, una temperatura realmente confortable. No es necesario llevar mucho abrigo y se puede perfectamente disfrutar en el exterior sin tener sensación de frío.

    Incluso en los días más cortos del año, Alicante cuenta con bastantes horas de luz natural, otro punto a su favor. Y es que de esta forma podemos aprovechar mucho más cada una de las salidas, excursiones o paseos.

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    Descubrir la belleza de los lugares en otra estación

    Acostumbrados a viajar siempre en verano, tener nuestras vacaciones en temporada baja nos permite conocer un lugar desde otro prisma. Dependiendo de la época del año en la que visitemos la montaña de Alicante, los matices serán totalmente diferentes. Es increíble ver los cambios de un mismo lugar según la época o la estación, tanto su flora como su fauna.

    Para los amantes de la naturaleza y los aficionados al senderismo es todo un gustazo poder realizar diferentes rutas. Algunas de ellas están especialmente pensadas para hacerlas durante el otoño, cuando el calor ya da una tregua.

    La temporada otoñal es una de las más interesantes visualmente por el cambio de color en las hojas de los árboles. También lo es porque se dan las primeras lluvias y algunas partes del camino se cubren de bello musgo.

    Si miramos hacia arriba, el cielo también varía y es un auténtico espectáculo contemplar sus tonalidades al atardecer. Y si ponemos atención con el olfato, esas primeras lluvias también dejan un aroma fresco a tierra mojada muy agradable.






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