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    Mindfulness: experimentar, notar, sentir

    mindfulness
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    Tiempo de lectura: 6 minutos

    Mindfulness

    Siddhartha Gauthama fue un hombre que vivió entre los siglos VI y V antes de Cristo. Una de esas personas que transitó durante su existencia todos los estados vitales: se crio como príncipe y disfrutó de todas las riquezas y comodidades posibles.

    No obstante, un día despertó al sufrimiento que comporta la vida (pobreza, soledad, enfermedad y muerte) e inició una búsqueda que le llevó a ser asceta, meditante, eremita y sabio. Hoy día sus enseñanzas y legado se cifran en el budismo: una doctrina filosófica y espiritual que aspira a la supresión del sufrimiento.

    Buda, que es como hoy conocemos a Gauthama, significa iluminado o despierto en sánscrito.

    Mindfulness

    Orígenes del mindfulness

    La filosofía de esta corriente espiritual incluye preceptos como la meditación como camino para lograr la sabiduría y el objetivo de eliminar los sentimientos de insatisfacción de la mente. De este manantial emerge el formidable oasis atencional que representa el mindfulness, cuyo origen etimológico significa conciencia o atención plena.

    Fue en 1979 cuando el biólogo molecular John Kabat-Zinn lo introdujo en occidente de manera más reglada.

    Este científico estadounidense, practicante habitual de yoga y preceptos zen, armoniza el estudio de diferentes principios budistas y las técnicas y conocimientos de la ciencia occidental para crear la técnica de reducción del estrés basada en la atención plena, lo que hoy conocemos como el mindfulness.

    Más allá de ser una técnica vinculada a bases teóricas y científicas, el mindfulness representa un estilo de vida, que nos incita a vivir nuestra existencia más conectados con nuestras emociones, pensamientos y sensaciones corporales.

    Es también una actitud que nos permite aceptar ese caudal de vivencias y ser más consciente de ellas.

    Ventajas de centrar la atención en el aquí y ahora

    Para explicar qué representa el mindfulness hemos consultado la opinión de Mario Alonso Puig, uno de los divulgadores científicos más reputados que hay en España. Expresado con sus palabras: «es importante estar atento y el mindfulness es un entrenamiento para lograr que la mente esté en el aquí y en el ahora.

    No tiene una descripción más sofisticada; es tu capacidad para no estar yéndote al pasado cada dos por tres, normalmente para lamentarte, o yéndote al futuro para preocuparte. Cuando se consigue calmar la mente, se obtienen resultados muy positivos, tanto en lo referido al cuerpo como a la mente».

    Vivimos en un mundo lleno de requerimientos, tanto en los ámbitos profesionales como personales, con agendas cada vez más repletas.

    En ese contexto, el duende de la dispersión gana cada vez más adeptos, favorecido por la cantidad de distracciones que nos proponen las crecientemente sofisticadas aplicaciones tecnológicas, como los móviles inteligentes o las tablets.

    En ese contexto, el mindfulness nos enseña lo valioso de estar presente para disfrutar de la vida y lo extraordinario que puede ser si practicamos vivir aquí y ahora. Esta técnica representa también un reencuentro con uno mismo. A partir de una herramienta que todos poseemos, como es la respiración, prestamos atención a lo que realmente queremos potenciar y cultivar en nuestra vida.

    orígenes Mindfulness

    Los tres elementos de conciencia

    Mónica Esgueva es economista, escritora y coach. Esgueva ha estudiado esta disciplina durante 25 años con los lamas en la India y Nepal. También ha recibido enseñanzas de SS el Dalai Lama durante mucho tiempo. En su experiencia, para que podamos hablar con propiedad de mindfulness, «tiene que haber tres elementos de conciencia.

    El primero es tratarse con amabilidad a uno mismo y a los demás. El segundo, consiste en buscar el no juicio en la relación con el mundo… evitando así que nuestra mente elabore juicios sobre lo que nos está pasando. Además, el tercero consiste en que debe haber una parte de aceptación de lo que está sucediendo».

    Esgueva relata, además, los principales beneficios que comporta practicar de manera regular el mindfulness: «aporta un mayor bienestar interior, ya que las personas aprenden a tomar los acontecimientos que antes les estresaban con mayor distancia y a manejar su atención y concentración a voluntad, en lugar de que les arrastren los hechos externos o sus propias rumiaciones mentales o emociones, por lo que ganan en serenidad».

    Uno de los aspectos que más cautiva de la práctica regular del mindfulness es que permite vivir la vida en plenitud, así como notar, experimentar, sentir, y dejar ir con conciencia plena. Aprender mindfulness ayuda a encontrar una forma de canalizar las propias experiencias, tanto positivas como negativas.

    Técnica mindfulness

    Esta técnica contribuye a reforzar la autocompasión y a prestar atención con más permanencia, para disfrutar así con más intensidad la vida a través del propio cuerpo y la conciencia.

    Lo ideal es dedicar unos minutos diarios a centrar la atención en lo que uno está haciendo en cada momento, dejando ir lo que no tenga nada que ver con eso.

    Entre otras muchas cosas, esta clase de meditación aporta paz, bienestar y calma interior. También contribuye a que uno se organice y ponga su mente en orden.

    Ese gesto mejora la concentración en la tarea que se realiza y ayuda a recargar pilas, aportando así la impresión de tener más energía.

    La ciencia también fundamenta las ventajas de practicar mindfulness

    Por ejemplo, un estudio de Walsh y Shapiro demostró que el mindfulness contribuye a mejorar la capacidad de concentración. Además, se ha certificado que estimula la creatividad. Así lo atestigua del Instituto del Cerebro y la Cognición de la Universidad de Leiden, en Holanda, que en uno de sus estudios verificaron un aumento de la creatividad en aquellos practicantes habituales de mindfulness.

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    ¿Cómo iniciarse en esta beneficiosa disciplina?

    Aquí van algunas sugerencias: llevar la atención a la respiración, a través de ejercicios sencillos. Por ejemplo, contar 10 en sentido descendente y comprobar cómo la atención se desvía (no pasa nada por distraerse, lo importante es volver a la tarea y, recordemos, tratarse con amabilidad) poniendo el foco en la postura corporal y la respiración, que puede ser diafragmática; esa clase de respiraciones consisten en llevar el aire al vientre y contribuyen a serenar el estado de ánimo.

    En ese sentido, resulta muy importante mantener una postura adecuada al ejercicio que se practica: la espalda erguida, las piernas separadas y simétricas.

    Cuando practiques mindfulness, presta atención minuciosamente a tu cuerpo

    Aprender a sentir e identificar las tensiones y las sensaciones internas de tu cuerpo. A veces, esas sensaciones conllevan una serie de sentimientos; resulta esencial aprender a contemplar esas emociones sin juzgarlas. Se trata de un programa efectivo de técnicas sencillas para favorecer la reducción del estrés y tensiones cotidianas, donde se desarrolla la focalización de las plenitudes personales en un ambiente de fraternidad.

    Conciencia y el disfrute de la vida

    La promesa que enmarca este artículo es de incrementar la conciencia y el disfrute de la vida. Hay un ejercicio que representa muy bien este tipo de actitud y los cambios que convoca. Se trata del ejercicio de la uva pasa. Consiste en contemplar la pasa con todos sus pliegues, después tocarla apreciando los detalles de su textura.

    A continuación, se introduce en la boca. Se trata de percibir cómo el fruto pasa por tu boca (su sabor y su textura), tus dientes, el paladar, la garganta… la idea es encontrar el deleite de vivir en cada acción que se emprende. Este ejercicio se puede aplicar a otro tipo de alimentos… algo sencillo y cotidiano que contribuye a educar la atención.

    Los expertos en mindfulness también hablan de colorear un mandala con la mayor atención posible, gesto aspirante a la atención plena. Para que este ejercicio se convierta en una práctica de mindfulness basta con centrarse en las sensaciones. Se trata de navegar por las formas, disfrutar con los colores, apreciar el tacto del lápiz en la hoja o percibir el sonido del lápiz mientras se colorea.

    beautiful Mindfulness peace

    Estas propuestas son solo un breve muestrario de sugerencias para iniciarse en esta práctica milenaria, adaptada a los nuevos tiempos que nos toca vivir.

    Para nosotros es una alegría y un compromiso contarte que en Vivood ofrecemos cursos para iniciarte y/o profundizar en esta disciplina.

    Clica aquí para apuntarte a una sesión y prueba de primera mano las ventajas que conlleva este entrenamiento atencional, que nos abre el primer umbral a una vida más consciente, agradecida y compasiva.

     






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